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La Inmaculada Concepción: Fenomenología y crítica festiva

Carlos C.P. (*)

Dentro de las festividades del calendario "litúrgico-laboral" español, si el día 6 "celebrábamos" el "Día de la Constitución" donde se dice que "ninguna confesión tendrá carácter estatal" (Art. 16), dos días después estamos "celebrando" la festividad de la Inmaculada Concepción.

Alguien dirá que el motivo de esta fiesta es que está firmemente arraigado en la cultura española, no se trataría solo de un acontecimiento de devoción meramente católica sino que hundiría sus raíces en la tradición cultural de los pueblos de España.

Examinando los orígenes de esta "tradición", lo primero que llama la atención es que fue"La Inmaculada Concepción" de Giovanni Battista Tiepolo (1769) encargo para el convento franciscano de San Pascual, en el Real Sitio de Aranjuez. un dogma proclamado por el Papa Pío IX en su bula Ineffabilis Deus en fechas tan "lejanas" como...¡el 8 de diciembre de 1854!. Su base son unas explicaciones de Duns Escoto (Escuela Franciscana) que concluyó su exposición del tema en la Universidad de París con estas célebres palabras: "Dios podía hacerlo, convenía que lo hiciera, luego lo hizo"(1). La argumentación teórica fue de tal magnitud y tal bien defendida en términos lógicos (más de 200 argumentos hábilmente refutados en contra de la Inmaculada Concepción) que desde entonces es conocida como la "Disputa de la Sorbona", existiendo incluso leyendas asociadas de que las imágenes marmóreas de la Virgen inclinaban su cabeza ante sus peticiones de Auxilio o que los niños gritaban por las calles de Colonia ¡Vencedor Escoto! por lo que suponía de "triunfo de María".

Sin embargo, La Biblia no menciona explícitamente el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen. Y lo que es más grave, Santo Tomás, afirma y repite con insistencia en varias partes de sus obras, escritas en diversas épocas, que María contrajo el pecado de origen, por lo que hoy podría ser calificado de "hereje", como cualquier católico que discuta este dogma de la Iglesia en nuestros días. De hecho, más de cinco siglos de controversias distan entre las argumentaciones del franciscano Duns Escoto y su formulación dogmática definitiva:

«La doctrina que enseña que la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su Concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, es revelada por Dios, y por lo mismo debe creerse firme y constantemente por todos los fieles».

Buscando más en la raíz de esta recién creada "tradición", encontramos que la Fiesta de la Concepción de San Juan el Bautista (23 de septiembre), que se remonta al siglo IV, es más antigua que la Fiesta de la Concepción de María y, durante la Edad Media, fue celebrada también en varias diócesis de Occidente el 24 de septiembre. Estas son fechas del equinoccio de otoño, nueve meses Antes de la Natividad de San Juan, santo asociado a las celebraciones del solsticio de verano(2). Quizás toda esta necesidad de solemnizar la Inmaculada Concepción venga de la analogía de la santificación de San Juan el Bautista. Porque si la Concepción de Juan fue fiesta, ¿por qué no iba a serlo la de María?. Si el Santo precursor nació puro desde el seno de su madre (Lucas 1,15)(3), no menos convenía que hubiera nacido María. Sin embargo su ubicación el día 8 de diciembre es puramente accidental y no obedece a ningún "anclaje" cultural hispánico en esa fecha, a diferencia de festividades como el 11 de noviembre (San Martín), 2 de febrero (la Candelaria), 10 de agosto (San Lorenzo) o el 24 de junio (San Juan) y que no gozan de la consideración de festividad oficial, por no hablar de los ya referidas fechas equinocciales de marzo y septiembre.

La iconografía en torno a la "Inmaculada Concepción" se remonta tan solo al siglo XVII, por encargo de reyes o conventos franciscanos y realizada por pintores en muchos casos extranjeros. En definitiva, nos encontramos con una disputa intelectual-teológica hábilmente ganada por los "marianistas", pero que en ningún modo presupone una generalizada devoción popular y de carácter verdaderamente tradicionalista, si entendemos por tradición aquello conservado de generación en generación, pues antes de 1854 el término «Inmaculada Conceptio» no se encuentra en ninguna parte. Por supuesto que ni la genuina liturgia mozárabe ni el calendario de Toledo del siglo X contienen tampoco referencia a esta festividad. Quizás por influencia de los evangelios apócrifos, la Iglesia Ortodoxa Griega sigue llamándola "Concepción de Santa Ana" (4) y celebrada como fiesta menor el 9 de diciembre, sin que en ningún caso se explicitara su concepción inmaculada o no.


(1) En latín del original : "Potuit, decuit, ergo fecit".

(2) la otra inmaculada concepción fue la de Cristo el 25 de marzo, no casualmente en fechas del equinoccio de primavera.

(3) Lc 1:15-"porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre"

(4) Nombre originario de la celebración de la Concepción de María ya que según el proto-evangelio de Jaime, los padres de María se llamaron San Joaquín y Santa Ana.

 
 (*) Artículo completo en http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=831

 

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