Arecibeños DistinguidosOrgullo de Nuestro Arecibo
Nuestros Héroes
Antonio de los Reyes Correa Rodríguez de Valdés El Capitán Correa
Su heroicidad durante el ataque ingles a la Villa de Arecibo en le 1702 le valió que la corrona española lo condecoraran con la medalla de la Real Efigie y lo ascendieran a capitán. Por él Arecibo se le conoce como VILLA DEL CAPITAN CORREA. Según la tradición era de carácter energico y de fisionomía imponente, de mirada indomable; el color blanco y de noble y gallarda postura; sus actos de vida privada dignos, de gran rectitud y sencillez de corazón; franco y sin artificios ni doblez en el trato amistoso; creyente y religioso. Murio en el 1758.
Su extraordinaria valentía hizo exclamar a don Manuel Alonso en el 1846:
"Tenía razón el Capitán Correa.Al esgrimir valiente su cuchilla.Echando a los ingleses de esta Villa;Donde no nace una muchacha fea."
Según el historiador arecibeño, Cayetano Coll y Toste, en su libro: Crónicas de Arecibo, nos narra: "se ignora la fecha de nacimiento del Capitán Correa, ya que su partida de bautizo de perdió y los libros bautismales del archivo parroquial comienza a registrar los bautismos en el 1708". Se presume que nació a fines del siglo 17 ya que era una persona joven cuando batió con los ingleses. Según Coll y Toste: "lo que se sabe con certeza fue cuando falleció, en el 1758, 56 años después de su hazaña con los ingleses". "Estuvo casado con Estefanía Colón con la que procreó 5 hijos: Felipe, Francisco, María del Rosario, María de las Nieves y María Magdalena".
Su amor patriótico y espíritu heróico lo demostró en ocasión de la invasión inglesa a Puerto Rico el 5 de agosto de 1702. Los ingleses entraron en Arecibo en un momento que creyeron de suerte para ellos. Los arecibeños finguieron retirarse, pero al llegar a los montículos de arena que servían de defensa a la ciudad, los arecibeños atacaron repentinamente al enemigo inglés. Iban dirigidos por el Capitán de Milicias Antonio de los Reyes Correa, lograron romper las filas contrarias y con gran temeridad atacaban, provistos de lanzas y machetes, a los ingleses armados de fusiles y espadas. La audacia y el valor con que lucharon los lleva a vencer al enemigo a quien persiguieron dentro de sus navíos.
Este gesto de horoicidad inmortalizó al Capitán Correa y a sus compañeros Serrano Rodríguez de Matos y a Pedro de Alejandría. En aquél acto de lucha el Capitán Correa contaba solo con 30 hombres y un ayudante. Logró personalmente dar muerte al capitán inglés. Salió herido de bala y con otras heridas. El soldado Pedro de Alejandría murió a consecuencia de las heridas sufridas en la lucha.
El rey Felipe V de España, al recibir el informe del acontecimiento de parte del gobernador Gutiérrez Rivas, honró al Capitán Correa con la Medalla de su Real Efigie y el grado de Capitán de Infantería del Ejercito de España el 23 de septiembre de 1703. Este mismo título concedió a Nicolás Serrano y a Rodríguez de Matos el título de Alferez. Concedió una pensión a la familia de Pedro de Alejandría. Repartió quinientos pesos entre los arecibeños que tomaron parte en el combate.
El fraile benedicto Iñigo Abbad y Lasseirra comenta en su obra Historia Geográfica, Civil y Natural de la Isla de San Juan Bautista de Puerto Rico, que se publicó 86 años después del incidente, que como resultado de los actos heroicos del Caitán Correa, su familia seguía siendo distinguida. Al momento del ataque, el Capitán Correa era teniente á Guerra del Partido de Arecibo. Cargo que ocupó por muchos años, cargo que legó a su ahijado Don José Correa y Rodriguez de Matos.
El Capitán Correa es un ejemplo vivo de esos hombres notables del pasado que han arriesgado su propia vida por la defensa se su patria.
El Municipio de Arecibo es conocido como la Villa del Capitán Carrea. Dicho cognomento surge como resultado del heróico enfrentamiento de un reducido grupo de hombres, capitaneados par Antonio de los Reyes Carrea, al desembarco de un nutrido grupo de corsarios británicos en las inmediacianes de la Villa de Arecibo con el propósito de asediar la misma. El tema de la resistencia arecibeña a la acción bélica extranjera ha sido tratado desde el Siglo XVIII por más de un historiador sobre todo por el arecibeño Don Cayetano Coll y Toste, quien analiza el acontecimiento dentro del centexto de la situación de beligerancia que prevalecía en dicho período entre las distintas potencias imperialistas europeas.
El 5 de agosto de 1702, desembarca en el litoral marino arecibeño una tropa de dos buques de guerra británicos. Ante la gran desproporción de los contingentes: et Capitán de las Milicias, Antonio de los Reyes Carrea, junto a 11 milicianos y 19 civiles, se replegó después de la primera escaramuza y recurrió a la táctica de etaque por asalto, cuando las tropas británicas avanzaban por los bosques aledaños a la villa. La resistencia arecibeña Iogró que las tropas británicas se replegaran y, mientras iban de retirada, les causaron considerables bajas.
En la refriega fueron heridos el propio Capitán Correa, el Ayudante Nicolás Serrano, el Sargento Mayor Jose Rodr[guez de Mathos y el soldado Pedro de Alejandría, de quien se da cuenta que muere como resultado de las heridas recibidas. La heróica resistencia llevada a cabo por los milicianos fue recompensada por la corona española. Al Capitán Correa se le concedió una medalla de oro de la Real Efigie por parte del Rey Felipe V; y de igual modo, se la concedió a este y al Ayudante Nicolas Serrano el grado de Capitan de Infantería del Ejército Español. Al Sargento Mayor Jose Rodriguez de Mathos se le concedió el grado de Alferez. A la madre y a los hermanos de Pedro de Alejandría, único caido en combate, se les pensionó. Mientras que a los demás milicianos se les repartio 500 pesos por sus servicios.
El fraile benedictino Iñigo Abbad y Lassierra nos comenta en su obra Historia Geográfica, Civil y Natural de la Isla de San Juan Bautista de Puerto Rico, publicada 86 años después del incidente, que como resultado de los actos heróicos del Capitán Correa, su familia seguía siendo distinguida. Al momento del asedio, el Capitán Correa era Teniente a Guerra del Partldo de Arecibo. Cargo que ocupo por muchos años, hasta que declinó a favor de su ahijado y nieto Jose Correa y Rodríguez de Mathos. Muere el 9 de junio de 1758.
El Capitán Carrea era hijo de Joseph Rodríguez Correa y Francisca Rodríguez de Valdéz Colón. Descendía por línea materna del Gobernador Diego Menéndez de Valdés, quien ejerció su cargo del 12 de junio de 1582 al 11 de mayo de 1593. Contrajo matrimonio can Estefania Colón de Luyando, de quien enviudó el 2 de agosto de 1715. Su cónyuge era hija de Nicolás Rodríguez y María Colón de Luyando. La familia Colón de Luyando era descendiente de Diego Ramos Colón, Teniente y Sargento Mayor del Partido de Coamo, quien a su vez descendía de conquistadores y estaban emparentados de igual modo con los Menéndez de Valdés.
El matrimonio Carrea-Colón procrea 12 hijos. A saber: Francisco, Joseph, Ana, Nicolás, Cayetano, Francisca de los Reyes. Antonio, María del Rosario, Pepa María, Felipe, María Magdalena y María de las Nieves. Su hijo Francisco Correa Colón muere en San Juan el 16 de enero de 1774, contrajo matrimonio con María Manuela Rodríguez de Mathos, el 26 de agosto de 1717 en la Catedral de San Felipe Apóstol de Arecibo. La misma era hija del Alferez Joseph Rodríguez de Mathos, quien se había destacado en la defensa de la villa durante los incidentes del 5 de agosto de 1702, y de Antonia de Jesús. Parece ser que el ahijado y nieto, José Correa Rodríguez de Mathos, a favor del cual el Capitán Correa declina en su puesto de Teniente á Guerra, era hijo de este matrimonio.
Su hijo (de José Correa), Antonio Correa de Mathos, bautizado el 14 de agosto de 1729 en la Catedral de San Felipe Apóstol de Arecibo, contrajo matrimonio con Francisca Olaya Otera. Esta era hija del Alferez Pedro de Otero Pardo, quien para el 17 de iulio de 1700 formaba parte de la Compañía de Milicias de la Villa. No sabemos si éste se encontraba entre los 11 milicianos a los que se hace referencia, pero nos llama la atención el hecho de que no empece a que dos años antes del incidente se reporta la existencia de dos compañía de milicianos con un total de 138 hombres, solo estuvieran disponibles at momento 11 de ellos.
Antonio Cortes de Mathos se establece en el Partido de Vega Baja, junto a su cónyuge Gregoria Ortíz Montalvo, con la cual contrae matrimonio el 20 de Julio de 1756, en la Catedral de San Felipe Apóstol de Arecibo. En 1805, su hijo Juan Carrea Ortíz ocupa el puesto de Teniente a Guerra del Partido de Vega Baja. El 7 de febrero de 1807 muere Antonio Carrea de Mathos en dicho pueblo. Tanto su hijo Juan como su hija Francisca contraen matrimonio con vastagos de la familia Navedo Caraballo. De hecho, Teresa Carrea Navedo, hija de Juan Carrea Ortiz, contrae matrimonio con Juan León Santana Navedo, el 25 de abril de 1815, en Vega Baja.Este ocupo el puesto de Alcalde Constitucional de Vega Baja de 1823 a 1824. Maria del Rosario Navedo Coffee, hija de Francisco Carrea Ortiz y de Joseph Lorenzo Navedo Caraballo, contrae matrimonio con Antonio M. Dávila Banilia, quien también ocupo el puestó de Alcalde Constitucional y de Alcalde Ordinario de Vega Baja en distintos términos.
Los descendientes del Capitán Antonio de los Reyes Correa. que se establecen en el Parddo de Vega Baja, seguirían siendo considerados como parte de las familias distinguidas del pueblo. Los mismos entroncan con las familias Gorbea, Pagola, Juliá, Dávila, Córdova, Balseiro y Goitía, entre otras. Resulta notable la devoción a los Tres Santos Reyes entre la familia Correa-Colon. De ahí que el segundo nombre del Capitan Correa fuera de los Reyes. Para el mismo período vamos a encontrar a la familia de Pedro José y Lucia de los Reyes, donde se observaría et mismo culto devocional a los Tres Santos Reyes por varlas generaciones.
"Los pueblos pequeños se hacen grandes e invencibles por las virtudes de sus ciudadanos más que por sus riquezas".
El 5 de agosto de 1702 el arecibeño Antonio de los Reyes Carrea (El Capitán Correa) junto a unos vecinos resistieron voluntariosamente la enbestida de una flota militar inglesa que pretendía entrar por la desembocadura del rfo ABACOA. El vaIor patriótico; la responsabilidad cívica y bizarría del pequeño grupo arecibeño salvaron la plaza española de caer en las garras de Inglaterra.
En los albores del siglo XVIII hubo un cambio monárquico, en España "Al fallecimiento en noviembre de 1700 del rey español Carlos II (El Hechizado) surgió cierta confución. Esta se debió a que dicho monarca no dejó descendencia directa e instituyó par heredero del trono a un nieto del rey de Francia (Luis XIV) y aI mismo tiempo perteneciente a la Casa de Borb6n Felipe de Anjou - un duque francés que Iuego fue conocido como el rey Felipe V de Espafia.
Leopoldo, el Emperador de Austuria - no solamente dejó de aceptar el testamento de Carlos II - sinó que también expresó su tenaz repulsa al reconocimiento del borbón (Felipe de Anjou) como genuino verdadero susesor del referido soberano de España. Carlos II fue el último de los monarcas españoles de la casa de Austria.
Con el reconocimiento del monarca Felipe V en dicho siglo empezó a seguir el dinastismo borbónico en España. Los Habsburgo se habían apoderado del trono hasta el siglo XVIII. De ahí que la opinión o doctrina gubernamental se mantuvo unida a la Casa de Austria. Al ponerse en poder de la Casa de Borbón al trone de España, esto trajo como consecuencia inicial la tenaz oposición de algunas potencias de Europa.
La referida protesta fue una de las eausas provocativas de la Guerra de Sucesión Española (1701 -1713). Esa guerra surgió porque el Emperador de Austria no quiso dar reconocimiento a Felipe V como continuador de Carlos II". Así, "esta Guerra de Sucesión repercutió en Puerto Rico al desembarcar la fuerza invasora de Inglaterra por el Puerto de San Felipe de Arecibo".
De un conjunto de siete barcos de guerra que tenía su base naval en Jamaica fue separada una escuadra comandada por el contraalmirante Westerstone. Este dirigió dos barcos sobre nuestra isla, seleccionando como su primer punto de ataque al poblado de Arecibo.
El Capitán Correa tenía bajo su mando, en la indicada fecha del ataque inglés, a dos oficiales y a 30 soldados armados únicamente de lanzas y machetes. Entre los milicianos urbanos estaban junlo a él, su ayudante Nicolás Serrano, el Sargento Mayor José Rodríguez de Mathos y el soldado Pedro de Alejandría. en la lucha, Serrano quedó manco, Rodríguez de Mathos fue herido y Alejandría falleció por motivo de las graves heridas.
El Capitán correa recibió un golpe de bala arrojada con un fusíl y sufrió varios golpazos con las espadas. No obstane, subido en su caballo, no cejó ni dió cuartel al sorprendido invasor. Lo persigió decididamente, con caballo y todo, hasta dentro del mismo mar y de sus propias embarcaciones. Ahí siguió atacando a los asustados marineros y soldados ingleses. Estos huían primeramente rumbo a su bergantín y a su balandra y después a sus dos barcos de guerra. Entonces el bravo Capitán correa le dió la final lanzada al comandante británico, quien murió en el acto. El enemigo, al irse a la desbandada en su alocada huida, no solamente abandonó 24 espadas y 32 fusiles, sino que además dejó partes de sus vestiduras y hasta un ancla y una lancha.
El Rey Felipe V expidió en Madrid, España, el día 28 de septiembre del año 1703, una Real Cédula, haciendo reconocimiento por parte de los héroes de Arecibo durante la ruda refriega del 5 de agosto de 1702. En el 1778 y por una Real Cédula del Rey Carlos III Arecibo se reconoce como "Villa". Y en el 1850 por un Real Decreto de la reina Isabel II se le dió el título "Muy Leal villa de Arecibo" (AMOR PATRIO - Opereta rapsódica de L. Córdova y Julián Sánchez).
Además de esta historia de la extraordinaria proeza del Capitán correa otros autores como Fray Iñigo Abad, el canónigo Torres Vargas; Francisco M. Cadilla y Víctor Coll y Cuchí hacen referencia sobre Arecibo y su historia.
En cuanto al Capitán correa, de acuerdo en lo relatado por el doctor Cayetano Coll y Toste, "ese inolvidable héroe arecibeño declinó la Tenencia a Guerra que había ocupado en Arecibo por mucho tiempo - aquel valiente Capitán - se elevó por un rasgo de heroísmo homérico a la altura de los inmortales". Nuestro héroe falleció el día 9 de junio de 1758.
VICTOR ROJAS
El ilustre filántropo Martín Ferreira decía en su "Biografía de Victor Rojas":
En el Boletín oficial de la "Sociedad Española de Salvamente de Náufragios" aparece la siguiente reseña sobre este marino Arecibeño.
"Veían, entonces, aquellos vecinos, desde sus casas, al negro Víctor Rojas, que soportabael viento huracanado y la lluvia torrencialsentado en una peña y observando a losbuques en peligro. Rara vez dejabade ocurrir que alguno perdiera sus anclas y cayerasobre las rompientes donde quedaba aprisionadohasta que el mar lo deshacía,esparciendo sus restos. Pero apenas un buque, rotas las cadenas, era llevado hacia su tumba. Víctor Rojas corría al punto de la playa más cercana; clavaba en laarena una larga barra de hierro y haciendoen ella firme el extremo de una cuerda o cabo, se ataba al otro extremo a la cintura.Así dispuesto, se arrojaba al mar y nadaba contra el viento y las olas. Veíase desde tierraaparecer y desaparecer de continuo y avanzarlentísimamente en dirección del buque náufrago".
Salvó a varios náufragos en la costa de Arecibo por lo cual fué condecorado por España e Inglaterra. Se relata que durante el huracán San Agapito en 1851, Victor Rojas arriesgó su vida en las aguas del puerto de Arecibo para salvar a los tripulantes del bote El Gran Canal. En el 1853 también expuso su vida al salvar a todos los tripulantes de la fragata inglesa James Power. Por tan merecido acto fue premiado por el gobierno inglés en el 1854 con una Medalla y el gobierno español lo premió con la Cruz de María Luisa. Otro acto heroico lo hizo en el 1879 en ocación del naufragio del bergantín español El Adriano que transportava esclavos africanos. En esta ocación el gobierno español lo premia con la Cruz de Mérito Naval. Fue enviado a la carcel acusandosele de rifar un pescado entre los vecinos habiendo ya sido prohibida las rifas. En prisión pierde la razón y muere. Cuando se recibió su indulto de España ya era muy tarde.
Lo siguiente fué tomado del Libro "Los Ochocentistas":
El 28 de marzo de 1888 cayó en la fosa común el cuerpo de un hombre de pelo en pecho, de un valiente, de un gran corazón. Era un humilde ribereño que le arrancó al océano y al Río Abacoa de Arecibo más de doscientas vidas con riesgo a la suya.
Víctor Rojas era una mezcla étnica de blanco, indio y negro. Generalmente del cruzamiento de negro e indio surge la piel morada y el pelo lacio. El rojo de la raza americana quedó superpuesto en el negro y le quitó el tinte de ébano africano. Era achocolatado, la naríz de Víctor Rojas era recta, ni de nego ni de indio; era caucásica.
El busto desenvuelto y ancho de buen marino; y proporcionada la talla.
Los labios, cuyas comisuras eran alzadas, le daban el aspecto bondadoso del indio. Los ojos sin oblicuidad, no tenían manchadas las escleróticas; eran grandes y rasgados, y la naríz denunciaba la raza blanca.
Las condecoraciones que le concedierons los gobiernos de Inglaterra y de España están hoy irreparablemente perdidas... El autor de estas líneas (se refiere a este fragmento del libro de "Los Ochocentistas" conserva una medalla de plata, de las que por la época de Víctor Rojas concedía la Sociedad Españla de Salvamente de Náufragos a los héroes del mar. Me fué entregada (dice el que escribe este fragmento de este libro) por un distinguido escritor, quien aseguraba que la condecoración había estado en poder de un funcionario de Arecibo, allá por el 1892, pero no ha sido posible relacionarla con el marino Arecibeño y no es cosa de estar en especulaciones imaginativas, a la manera de los investigadores esquemáticos, sin la comprobación del dato; punto de partida indispensable es toda narración histórica-biográfica.
Nadie debe incurrir a sabiendas, en las inexactitudes de una biografía novelada; lo trascendete en este gúnero es la descripción objetiva y veráz de los hechos y personas, en forma que transmitan el soplo de vida que les animó, actuando a través del tiempo y el espacio.
Francisco Gonzalo Marín "Pachín Marín"
Ese empeño y dedicación por la agricultura también lo compartía por el pueblo de Arecibo. Fué asignado como representante del mismo por el gobernador Español Don Miguel de la Torre en el 1836.
En 1850 contribuyó al desarroyo urbano de Arecibo al construir el primer edificio de tres pisos de la ciudad hoy conocido como Casa Ulanga. Desde Entonces esta antigua edificación ha sido una de las estructuras más significativas del pueblo. Tiene una localización prominente cerca a la plaza, del Centro Histórico y al Paseo Victor Rojas.
En el 1860 Don Francisco Ulanga fue alcalde de Arecibo Durante la dominación española y se destacó notablemente. Para esa fecha se desató la epidemia de Cólera en Puerto Rico y Don Francisco Ulanga ofreció sus bienes y hasta su vida para ayudar a las victimas en Arecibo y en todo Puerto Rico. Hoy en su honor el Centro de Arte, Historia y Cultura de Arecibo lleva por nombre: Centro de Arte, Historia y Cultura Francisco Ulanga muy conocido en Arecibo como La Casa Ulanga.
Durante el siglo 18, Arecibo tenía solamente una iglesia, la casa parroquial y pequeño cuartel para la milicia. Lo poco que había eran terreras, de madera y con techos y pisos con tablas o palma. Pero para el 1810, la población de Arecibo aumentó grandemente y la economía tubo igual efecto.
Llega a Arecibo, un joven desde España llamado Francisco Ulanga el cual se percató del gran auge comercial y agrícola, dedicandose por completo a trabajar en esto. Ya para el 1836 se hallaba n posesión de una gran fortuna y prestigio personal.
Fue designado representante del pueblo ante la Junta convocada para actuar en la capital durante el mando del Gobernador Mariscal, Don Miguel de la Torre.
Don Francisco fundó "Ulanga y Compañía" junto a Don Manuel Ortíz y se establecieron en el mismo Arecibo.
Ulanga y Compañía operaba como un pequeño banco agrícola que logró cambiar el aspecto de Arecibo. Se fueron modernizando los ingenios substituyendo el antíguo trapiche por la máquina de vapor. Don Francisco era un hábil mecánico que supervisaba y dirigía la instalación de estas máquinas.
Más tarde, construyó un hermoso edificio de dos plantas hacia el frente y tres en la parte de atrás de un magnífico portaje de caoba y unas escaleras de marmol.
Al poco tiempo de ocupar esa casa, cuando una parte facultativo dado en la mañana del 31 de diciembre de 1855, se informa que el cólera se había introducido en Arecibo. Para la tarde del ese día había seis personas padeciendo del mal. Luego de 24 horas ya eran 12 y habían muertos 2.
El Corregidor (alcalde) enfermó de lo mismo y Don Francisco Ulanga fue llamado a ocupar este puesto y consciente de su deber cívico aceptó.
Del 3 al 7 de enero de 1856, Ulanga dió parte de 181 personas muertas y 245 nuevos casos. Esta enfermedad cobró, en Arecibo solamente, 1502 muertes y la población se redujo alarmantemente. Arecibo fue abandonado, refugiándose en los campos todo el que lo pudo hacer, quedando en el pueblo solo los pobres.
El Alcalde Ulanga es cuando hace una acto de heroísmo. Abandona sus propios intereses, y dedica por completo a auxiliar a los enfermos y necesitados, con el mismo empeño que antes había dedicado al trabajo.
Se dedicó a ayudar a los enfermos y necesitados, pagando de su propio dinero un almuerzo cada día para los pobres que permanecía en el pueblo. Al ser abandonado la Villa de Arecibo, se paralizó todo el comercio y no había ya alimentos para los que quedaron.
Muchas veces, con mayor riesgo para él, tuvo que ayudar a llevar los cadáveres, pues ni pagándoles bien se encontraban voluntarios para este trabajo.
Cuando la Emergencia terminó, se le pidió que continuara con el cargo de alcalde el cual él aceptó.
Escritores, Dramaturgos y Poetas
René Marquéz
Manuel Zeno Gandía
María Cadilla de Martínez
Entre sus obras más importantes están: El Manicomio (1936), La Invocación (1910), El Vértigo de las Cumbres (1920), Jugada de Gallos en Tiempos de España (1930), La Vergueza (1912), La Hechizada (1919), Los Cascajeros (1922), Oro Dulce (1910), El Genio del Ingenio (1934) y otros.
Trina Padilla de Sánz
Cuando obtiene su diploma, regresa a Puerto Rico y vive en Mayagüez, San Juan y por último Arecibo donde se radica permanentemente hasta su muerte.
En Arecibo el matrimonio Sanz-Padilla adquiere una propiedad que perteneció a Francisco Ulanga y la restauran para vivir en ella.
Junto a Librada Rodríguez y María Cadilla de Martínez crean la "Liga Femenina" con el propósito de estudiar los derechos de las mujeres y como afectan a la sociedad.
Escribe para el periódico: El Heraldo Español y colabora con otros periódicos: Alma Latina, Puerto Rico Ilustrado, El Mundo y el Imparcial.
Ha escrito 8 libros, 3 de ellos en versos: Rebeldía en el 1918, De mi Collar en el 1926 y Cálises Abierto en el 1943. Los demás libros son: cuentos, narraciones, crónicas de arte y uno sobre la mujer. Fallece en Arecibo el 26 de abril de 1957 a los 93 años.
José Coll y Cuchí
Ramón Marín Solá
Historiadores
Cayetano Coll y Toste
Labor Social y Sindical
Julia Ball de Taulet
Nota: Datos y foto suministrados por Norma Taulet-Ball
Luisa Capetillo Perone
Nació el 28 de octubre de 1879 muere en el 1922. Feministra, escritora y activista sindical. Mujer que se adelantó a su época, luchó por el voto y la igualdad de oportunidades para las mujeres, mejores condiciones de trabajo para los obreros y el derecho a la huelga. Algunos de sus escritos son: Mi Opinión y Ensayos Libertarios". Escribe artículos periodísticos sobre las teorías del socialismo libertari. En el 1907 publica "Ensayos Libertarios". Milia en la Federación Libre de Trabajadores y en el 1908 aboga por el sufregio para la mujer. En el 1910 escbirió "La Humanidad en el Futuro" y en el 1911 su tesis "Mi Opinión". En el 1916 ecribe "Influencias de las Ideas Modernas".
Librada Rodríguez Vd. de Ramos
En los Deportes
Carmen Serrano
Ganadora de dos prueba de 5,000 y 3,000 metros.
Mejor corredora de Maratones en Puerto Rico
Los Soldados Arecibeños
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