No necesita más. Nos comunicamos con imágenes, pero la radio no necesita mostrarlas a más sentido (como receptor primario), que al oído, pues el radioescucha se convierte en un ciego involuntario. Se logra el cometido porque las imágenes están en la mente del receptor, la radio sólo tiene que evocarlas, del resto se encargan los otros sentidos, que interactúan para activar la imaginación.
¿Qué es la imaginación? Es la capacidad que tiene el ser humano para formar en su mente imágenes que no existen, pero que puede construir gracias a los patrones que percibe del mundo a través de los sentidos. Nuestra memoria es un banco de datos que funciona mejor que el de las computadoras, una computadora sólo puede funcionar lógicamente, mientras nuestro cerebro tiene libertad de asociación. Lo que hace superior el cerebro humano sobre las computadoras son las siguientes características:
Reconocimiento de configuraciones.- Nos permite reconocer a alguien después de mucho tiempo de no verlo, pese al cambio que ha producido el paso de los años en aquella persona.
Terminación de configuraciones.- Gracias a ella, al escuchar las primeras notas de la marcha nupcial la reconocemos.
Corrección de configuraciones.- Entendemos palabras que estén mal escritas o mal pronunciadas.
Asimilación de ambigüedad.- Nos permite ubicar según el contexto, unos golpes en un coco los podemos interpretar como eso, o como un galopar de caballos. Todo depende del contexto.
Estas características propias de la mente humana nos permiten asimilar perfectamente el lenguaje del que se vale la radio, para posteriormente echar a volar nuestra imaginación. La imaginación es pues el punto básico en que se debe centrar quien pretenda contar historias en la radio, concentrar lo surgido de la mente propia para hacer llegar los detonantes de la imaginación de su público.
Debemos tener siempre presente la principal cualidad del medio en cuestión, esto nos ayudará a explorarlo mejor, explorarlo y explotarlo, puesto que estamos ante un medio desconocido y desperdiciado, como lo dice Ángel Faus: "Desconocido y desperdiciado en sus posibilidades, en sus potencialidades, en su capacidad expresiva y comunicativa. Más bien se le quiere manejar con las características de otros medios, ante los cuales puede parecer limitado. Así, se dice de la radio que es imprecisa, que carece de la fuerza de lo permanente, por esas características, la radio es personal, cercana propia. Por eso es flexible; por eso puede despertar la imaginación y hacernos pasear por lugares ignotos, trasmitir sentimientos profundos, transitar por el tiempo. Ir y venir, subir y bajar, abrir y cerrar".
La capacidad expresiva y comunicativa de la radio la convierte en un medio económico y de posibilidades ilimitadas. Poseedor de un lenguaje propio, y Cristina Romo, toda una autoridad en materia radiofónica nos menciona somera, pero sustancialmente algunos por qué y cómo del quehacer radial: "Hacer radio es establecer comunicación, crear sentido en común. Es considerar al receptor como un interlocutor; porque la radio provoca en la audiencia una relación personal gracias a la cualidad del sonido de ser introyectado; a la posibilidad de que, quien escucha, recree el mensaje de acuerdo con su experiencia, sus vivencias, su historia. El oído es un sentido atento que no se cierra o se apaga; que invita y propicia la introyección hacia un mundo interno, pleno de experiencias y sensaciones visuales, táctiles, auditivas. El lenguaje radiofónico es flexible y permite expresar casi cualquier cosa, porque emplea a la imaginación y a la buena voluntad del que escucha. De ahí, que el elemento más importante sea el habla, la palabra, la voz, sin perder de vista que va acompañada de la música y el ambiente sonoro.
"El lenguaje radiofónico -palabra, música y sonidos- puede crear ambientes, escenarios, decorados, vestuarios, climas, sentimientos, ilustraciones, alegrías, miedos, siempre y cuando este bien estructurado, adecuadamente utilizado, oportunamente emitido.
"Los protagonistas del drama radial, que viajan por los mejores lugares del mundo y que de un día para otro pueden aparecer como habitantes del más pobre barrio, viejos y abandonados lo pueden hacer porque los hechos existen en tanto se van diciendo.
"En la radio, el lenguaje debe ser muy 'visual', puesto que se tratara de suplir a la vista. Ese ciego involuntario en el que se convierte el oyente de la radio requiere tener a disposición la información y las referencias que le permitan percibir en plenitud. Por fortuna, para estos fines contamos con que el lenguaje oral es seductor, emotivo, expresivo, o puede serlo, basta con quitarle lo lineal o hacerlo girar al rededor de lo que se quiere decir, añadiendo cada vez, imágenes, figuras, elementos provocativos. Escoger el tono y hasta el tipo de voz de acuerdo con los fines que se quiere lograr, la hora del día y el público al que se dirige; de preferencia siempre en forma coloquial, como quien conversa.
"El buen emisor que intenta comunicarse, es el que considera al oyente imaginario como alguien concreto y se dirige a el con la intención de recibir una respuesta dialógica y no en forma de monólogo, por eso recurre a ciertos usos pronominales que hacen presente al escucha, con expresiones posibles al hacer referencias personales como: tu que me escuchas, como ustedes saben, de acuerdo con eso que ustedes prefieren, que les parece si ahora vamos a..."
Queda bastante claro que el lenguaje radiofónico se basa en la imaginación, tanto del emisor como del receptor. Ya se mencionaron algunos de los elementos del lenguaje de la radio, los que debidamente explotados nos llevaran a hacer uso efectivo de este medio sube utilizado, y en estos tiempos también subestimado, pues sus posibilidades comunicativas van más allá de su utilización como una simple sinfonola. Para ello necesitamos una concepción ambiciosa del medio, radio no es igual a música o sólo canciones. La radio, es un medio de inmensas posibilidades comunicativas y narrativas, como el cine o la literatura.