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 Orisha guardián de las casas y dueño de los caminos. Utiliza un garabato para atraer. Tiene las llaves del destino, abre y cierra la puerta a la desgracia o la felicidad. Es la personificación del azar y la muerte. Portero del monte y la sabana. Es hijo de Obbatalá y Yemú. Es el primero del grupo de los guerreros (Elegguá, Oggún, Ochossi, y Oshun). Ganó con Olofi, Obbatalá y Orula suficientes privilegios para ser el primero: Ocana. Tiene 21 caminos y sus caracoles son 21. Es amigo y protector de Ochún.

En el diloggún habla por Ocanasodde (1), Ogundá (3), Oddí (7), y Ojuani (11). Sus días son lunes y martes y todos los que caigan 3 ya que ese es su numero. Se encuentra muy vinculado a Eshu. Su receptáculo es una güira o una freidera de barro. La piedra se manda a buscar con dependencia del camino que marque la letra (la loma, el río, la montaña, etc.) y puede ser de distintas formas, aunque siempre de aspecto humanoide. El Elegguá entregado por un Santero sólo puede llevar carga rústica, o caracol, y una mano de caracoles. El Elegguá de masa, de rostro humanoide que lleva una carga mística, son entregados según el oráculo de Ifá, por el Babalawo, aunque muchos Santeros los entregan inapropiadamente. También se le representa en un coco seco. A Elegguá se le atribuyen todos tipos de objetos utilizados en los juegos infantiles; así como todo tipo de llaves, machete, garabato, sombrero de guano, artes de caza y pesca, pepitas de oro y monedas de plata, palos de monte, tarros de venado, cocos, etc. Sus collares están conformados por cuentas de color rojo y negro, alternas, que representa la vida y la muerte, la guerra y la paz, el principio y el fin. Se le ofrenda aguardiente, tabaco, maíz tostado, coco, pescado ahumado, bollitos, jutía ahumada, manteca de corojo, velas, dulces de todo tipo, caramelos. Sus hijos son inteligentes y hábiles, pero poco escrupulosos. El timo, la intriga política y la estafa les garantiza el éxito en la vida. 

Sincretiza con el Santo Niño de Atocha.

 


 

PATAKI

Un día siendo muchacho andaba con su saquito y vio una luz brillante con tres ojos, que estaba en el suelo. Al acercarse vio que era un coco seco (obbi ). Elegguá se lo llevó al palacio, le contó a sus padres lo que había visto y tiró al obbi detrás de la puerta. Poco después todos se quedaron asombrados al ver la luz que salía del obbi. Tres días mas tarde, Elegguá murió. Todo el mundo le cogió mucho respeto al obbi que seguía brillando pero con el tiempo, la gente se olvidó de él. Así fue que el pueblo llegó a verse en una situación desesperada y cuando se reunieron los arubbo (viejos) llegaron a la conclusión que la causa estaba en el abandono del obbi.

Este, en efecto, estaba vacío y comido de bichos. Los viejos acordaron hacer algo sólido y perdurable y pensaron en colocar una piedra de santo (otá) detrás de la puerta en el lugar del obbi. Fue el origen del nacimiento de Elegguá como Orisha o santo. Por eso se dice: Ikú, lobi, ocha. El muerto parió al santo.  Ningún Orisha le antecede porque el mismo Olófi dijo: Siendo tú el más chiquito y mi mensajero, serás el más grande de la tierra y sin contar contigo nunca será posible hacer nada. También Olófi accedió a que fuera saludado y a que comiera antes que los demás orishas, así como a ser el primero a la entrada de la casa. Se celebra el día 6 de Enero y 13 de Junio.

 


 

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