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OGGÚN  es el segundo de los santos guerreros, uno de los más antiguos orishas, símbolo de fuerza primitiva y energía terrestre. Hermano de Changó, Elegguá, Ozun y Orula. Violento y astuto. Patrón de los herreros, macheteros, mecánicos, y de los que conducen todo tipo de vehículos. Su collar es de cuentas verdes y negras alternas. A veces una simple herradura o un clavo de línea férrea lo representa; sin dudas, una de las divinidades más complejas de la santería cubana.


Oggún es travieso y astuto como Elegguá, pero más voluntarioso. Sus símbolos son el machete, palas, picos, cadenas, y demás herramientas férreas. Está equiparado en Matanzas a San Juan Bautista; en otros sitios a San Pedro. Oggún vive en el monte y tiene muchos caminos o avatares, pero en los ilé-osha o templos, lo personifican en un caldero de hierro con tres patas y herramientas metálicas de todo tipo.

Orisha mayor es el dios de los minerales, del monte y las herramientas. Domina los misterios del monte como un brujo. Es el dueño de las llaves, cadenas y las cárceles. Sus números son el 3 y el 7 en combinación. En el diloggún es Oggundá (letra mayor). Sus días son el martes y miércoles, también todos los días 4 de cada mes.  Su nombre es Oyó Oggún


 

Pataki de Oggún


Oggún, el dueño del hierro, es un montuno irascible y solitario. Cuando los orishas bajaron a la tierra fue él quien se encargó, con su machete infatigable, de cortar los troncos y las malezas para abrirles paso. Vivía entonces en casa de sus padres, Obatalá y Yemú y junto a sus hermanos Ochosi y Elegguá. Oggún estaba enamorado de su madre y varias veces quiso violarla, lo que no consiguió gracias a la vigilancia de Elegguá. Oggún se las arregló para conseguir su propósito pero, para su desgracia Obatalá lo sorprendió. Antes de que éste pudiera decir nada, Oggún gritó: "Yo mismo me voy a maldecir. Mientras el mundo sea mundo lo único que voy a hacer es trabajar para la Ocha". Entonces se fue para el monte sin más compañía que sus perros, se escondió de los hombres y ningún orisha que no fuera Ochosi, su hermano el cazador, consiguió verlo. Trabajaba sin descanso, pero estaba muy amargado. Además de producir hierros, se dedicó a regar ofoché por todas partes y el arayé comenzó a dominar el mundo. Fue entonces cuando Ochún se metió en el monte, lo atrajo con su canto y le hizo probar la miel de la vida.
Oggún siguió trabajando, pero perdió la amargura, no volvió a hacer ofoché y el mundo se tranquilizó. Hay quienes dicen que cuando salió del monte, Ochún lo llevó hasta Olorun, quien lo amarró con una cadena enorme, pero esto es un cuento. ¿Qué cadena podía ser más fuerte que la miel de Ochún?


OCHOSI

Orisha mayor. Hijo de Yemayá. Patrón de los que tienen problemas con la justicia, y de los casos desesperados; mago, adivino, curandero. En los güemileres baila con Ochún. Su número es el 3. Habla en el diloggún por eyioko (2). Sus días son lunes, miércoles y todos los días 3 de cada mes. Su nombre es Ochossi Ode Mata. Con él se hace ebbó para salir bien de las operaciones quirúrgicas, pues tiene relación con Avala, santo que es parte de Inle (médico de la Osha). Se le incorpora como atributo el bisturí. Su receptáculo es una freidera de barro junto con Oggún (para los aleyos); pero cuando es de fundamento va solo con todos sus atributos personales. Siempre acompaña los receptáculos de Oggún y Elegguá. Sus hijos son hombres vivos, rápidos, siempre alertas, llenos de iniciativas. Aman el cambio y las nuevas empresas. Son hospitalarios y amantes de la familia, aunque en ocasiones les haga sufrir por su tendencia a cierto nomadismo interior.

Sincretiza con Dan Norberto.


 

LEYENDA DE OGGUN OCHOSI

En una época en que Ochossi no podía llegar hasta sus presas porque la espesura del bosque se lo impedía, se fue a ver a Orula quien le aconsejó hiciese ebbó, esto es, una ofrenda y limpieza ritual ante un determinado orisha.

Oggún tenía un problema similar; aunque nadie era capaz de hacer senderos en el monte con más rapidez que él, nunca conseguía llegar a tiempo ante sus presas que se les escapaban. También se fue a ver a Orula y recibió instrucciones similares de hacer ebbó.


Ochossi y Oggún eran enemigos porque Eshu, la encarnación de los problemas que acechan al hombre, había sembrado cizaña entre ellos. Fue así que ambos rivales fueron al monte a cumplir con lo orientado por Orula.

Ochossi, sin darse cuenta, dejó caer su ebbó encima de Oggún que estaba recostado en un tronco; tuvieron una discusión fuerte, mas se disculparon. Mientras hablaban, a los lejos pasó un ciervo. Rápido como un rayo, Ochossi le tiró una flecha que le atravesó el cuello dejándolo muerto:

-Ya ves -suspiró Ochossi- yo no lo puedo coger.

Entonces Oggún cogió su machete y en menos de lo que se piensa, abrió un sendero hasta el animal. Muy contentos, lo compartieron; y desde ese momento acordaron en que eran necesarios el uno para el otro ya que separados no eran nadie, por lo que hicieron un pacto en casa de Orula. Por ello es que Ochossi y Oggún siempre están juntos.
 

 

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