
Llegamos al momento culmine. El día que ha quedado grabado para la eternidad en mi mente y en mi corazón. La fuerza de las tormentas finalmente se unieron formando en el centro millares de emociones encontradas, el pasado, presente y futuro se conjugaron en el momento perfecto donde los sueños, las ilusiones y los deseos mostraron el camino que quiero tomar, al lado de Gaby.
La antesala ya la saben, platicábamos mucho por teléfono, encontramos que si nos comprendemos y de que ambos necesitamos mucho amor, cariño y comprensión. Ese fué el detonante que nos unió. La cita, una iglesia en Cd. Azteca, donde por causas de fuerza mayor llegué un poco tarde (en otras palabras me perdí), y cuando llegué la vi con ese pantalón blanco, blusa blanca y saco negro, llenando mis ojos de alegría. La acompañaba su mamá y algunas personas del grupo en el que ella participa. Pasé a llevarlos al metro y de ahi Gaby y yo nos preparamos para ir al Vips de Aragón, que fue nuestro testigo de nuestra unión. Una vez en el lugar sinceramente no tengo palabras para describir lo que paso, sencillamente el Todo y la Nada. El resto de la noche fué maravillosa, conoció a mi familia y dimos el primer paso para sembrar al menos en mi, la semilla en mi corazón de un rosal que es el resultado de mi amor hacia ella...