HISTORIA:
La
presencia de la Guardia Civil se remonta a los primeros años de la
colonización; la primitiva Policía Indígena -¿similar al mismo cuerpo de
Filipinas?- estaba mandada por oficiales y suboficiales del Cuerpo, y en 1907
se creó la "Guardia Civil de los Territorios Españoles de Guinea",
pero este organismo fue sustituido al año siguiente por la Guardia Colonial,
formada por personal de la Guardia Civil.
Ya
en 1960 se organizó una Compañía Móvil de la Guardia Civil para el territorio
compuesta por tres secciones de fusiles y una sección de armas pesadas, que se
estableció en Bata, al año siguiente una nueva compañía fue organizada y
enviada a Santa Isabel.
3.
LA GUARDIA CIVIL MOVIL DE GUINEA ECUATORIAL
El
2 de julio de 1946 se promulgaba un nuevo reglamento para la Guardia Colonial
de los territorios españoles del Golfo de Guinea, cuya dependencia orgánica
administrativa correspondía a la Presidencia del Gobierno, a través de la
Dirección General de Marruecos y Colonias.
La
uniformidad fue modificada en el sentido de usar guerrera cerrada con botones
dorados, pantalón corto, bota negra, medias, correaje marrón, «tarbus» rojo.
Las
compañías de Bata y Santa Isabel disponían en sus almacenes de vestuario de
uniforme especial de gala para la guardia en el palacio del gobernador general,
rendir honores hacer desfiles. Este uniforme era blanco con hombreras rojas, el
«tarbus» tenia prendida una gran borla amarilla que nos recordaba la de los
requetes decimonónicos.
Los
oficiales e instructores, aunque lucía el mismo uniforme, su prenda de cabeza
era la gorra de plato, con los rombos e insignias del Arma o Cuerpo de
procedencia.
Su
inspector nato sería el gobernador general de los referidos territorios, y como
jefe operativo, uno del Ejército, pudiendo los oficiales ser del Ejercito de
Tierra, Infanteria de Marina, tropas de Aviación, Guardia Civil; los
instructores, sargentos cabos, según categoías, con lo cual las vacantes
asignadas a la institución según la Ley de 12 de diciembre de 1907, por la que
venian rigiendose, pasan casi a tener un valor testimonial. La tropa continuaba
siendo indígena.
Las
cuatro compañías primitivas se transformaron en cinco, con el siguiente
despliegue:
Compañías
Lineas
o secciones:
Relación de puestos:
1.De Sta. Isabel: Santa Isabel, San Carlos, Besacato-oeste, Claret de Patete,
Concepción, Musola Moka, Basupu-este, Zaragoza, Rebola, Santiago-Baney,
Besacato de la Sagrada Familia.
2.De Bata: Bata, Benito, Kogo, Bata -Rio-Campo, Kogo-Puerto Iradier.
3.De Ebebiyin: Ebebiyin, Mongomo, N'Sor, Bi abiyan, Alen, Guadalupe, Aconibe.
4.De Evinayong: Sevilla de Niefang, Evinayong, Acurenan.
5.De Mikomeseng: Anisog, Valladolid de los
Bimbiles, Mikomeseng Embe, Afanengui, Beaop.
A
causa de la situación ambiental en el continente negro, donde por imperativos
politicos las antiguas colonias de otros paises iban alcanzando su
independencia, no exenta esta de revoluciones y altercados, con el fin de que
la paz estuviese garantizada en aquellas provincias del golfo de Guinea, donde
no había otra fuerza que la de la Guardia Colonial en las fronteras con el
Camerún y el Gabón, que habían conseguido su independencia a partir de 1960,
evitando por ello que pudieran, «por contagio», producirse desórdenes
interiores e infiltraciones de guerrilleros.
Se
estudió, pues, cuál sería el organismo o institución armada mas idónea para
dicha misión, propuesta del gobernador
general, elevada a la Presidencia del Gobierno a través de la Dirección General
de Plazas Provincias Africanas, fue encargado el Cuerpo de la Guardia Civil.
Se
anunciaron inmediatamente doscientas plazas a razón de un capitán, cuatro
tenientes, un brigada, once sargentos, veintinueve cabos o cabos primeros, uno
de ellos radiotelegrafista; cuatro guardias primeros, cuatro cornetas, ciento
cuarenta guardias segundos, mas el personal de servicios de un oficial médico,
un practicante y un suboficial
especialista.
Anunciado
el concurso de personal voluntario, tuvieron entrada en la Dirección General
del Cuerpo ocho mil solicitudes, lo que venia a confirmar el magnífico espíritu
de gloria aventura de la institución. Se prefirió personal soltero, por
carecerse de viviendas hasta tanto no se construyesen los debidos
acuartelamientos.
Una
vez seleccionados los mandos, partió para el Golfo de Guinea la comisión aposentadora,
compuesta por un teniente, un sargento, un brigada, un guardia primero. A su
llegada comenzaron los trabajos de organización para acomodar los primeros
contingentes, que se alojaron dentro de un marco de comodidades mínimas.
En
menos de un mes fue levantada una nave dormitorio capaz para una sección,
disponiendo de cuarto de aseo, comedor y cocina, acoplándose todo el personal
hasta cubrir la plantilla, que embarcó, una vez instruída, en cuatro
expediciones a bordo de los transportes «Ciudad de Oviedo», «Domine», «Poeta
Arocas» e «Isla de Tenerife». La primera llegó a Guinea Ecuatorial en
septiembrede 1959, terminando de instalarse la compañía de Bata mediados de
marzo siguiente. Las expediciones fueron recibidas con entusiasmo, tanto por
los europeos mo por los indígenas.
En
1961 se organizó la segunda compañía con destino a Santa Isabel, capital de
Fernando Poo. Entre ambas unidades sumaron unos 350 hombres. Su misión en el
futuro iba a ser muy delicada, debido a los procesos de descolonización imperantes.
Característico
y de gran acierto fue su uniforme especial confeccionado con tejidos frescos
adaptables la climatología del país. Se uso guerrera abierta con corbata,
pantalón largo zapatos, conservando el sombrero o «tricornio» para la mayoría
de los actos, como demostración inequívoca de su condición y naturaleza.
Oficiales y suboficiales usaron camisa blanca y corbata nrgra para formaciones,
mientras las clases de tropa lucían el cuello abierto por encima de la solapa
de la guerrera, incluso de gala, (que solo se conocia en ellos ) mas el empleo
de guantes blancos.
El
armamento común fue el subfusil Z-45. En todo caso, las hombreras eran «palas
de plástico azul», donde figuraba una estrella de cinco puntas como símbolo del
territorio – igual número de distritos – y las divisas del empleo.
Los
motoristas de la escolta del gobernador general formada por un destacamento de
guardias de Trafico contaron con casco, camisa abierta con manga corta,
manoplas amarillas, cordones rojos, correaje doble pantalón largo.
Para
el servicio en la selva se empleó, como prenda de cabeza, el salacot colonial,
alternando con gorra montañera, medias blancas, pantlón corto, botas “chirucas»
de lona, camisa abierta de manga corta, correaje doble, divisas en el lado
izquierdo del pecho por encima del bolsillo de la camisa sobre plancheta de
plástico azul claro, ya que para estos servicios no se usaban las «palas» de
las hombreras.
Para
paseo, la prenda de cabeza era la teresiana similar a la del Tercio Legión, el
cinturón de lona plateado. Durante la noche los servicios se prestaban con
guerrera y gorra montañera. El color verde-gris de las prendas era de una
tonalidad más clara que el de la Guardia Civil peninsular.
Sus
misiones consistieron, como es obvio, en el mantenimiento a toda costa del
orden público, en los casos en que éste pudiera alterarse gravemente y dar lugar
a manifestaciones antiespañolas que perjudicasen paz interior en aquellos
territorios. Durante los primeros meses, las compañías móviles estuvieron
reunidas haciendo vida de guarnición, empleándose en ejercicios teórico
prácticos de táctica, adiestramiento militar y perfeccionamiento de guerra de
guerrillas.
Se
organizaron grupos de combate, equipados con medios ofensivos móviles, teniendo
como norma el empleo de núcleos no superiores a sección ni inferiores a
pelotón.
Se
contó con una base de partida en lugar estratégico, con las comunicaciones
aseguradas. Cada grupo contaba con dos coches todo terreno, separados en las
marchas entre 150 a 200 metros, para poder protegerse mutuamente. Los regresos
a la base de partida se hacían fundamentales para la seguridad y el
abastecimiento, ya que si los indígenas podían permanecer en el interior de la
selva, alimentándose sobre el terreno, para el europeo, estas condiciones se
hacían más difíciles.
El
éxito de las compañías móviles tuvo su reflejo en las autoridades portuguesas
de Angola, que no tardaron en organizar una unidad semejante.
Al
producirse la independencia de Camerún, hubo fundadas sospechas de que se
alterase el orden, empleandose los grupos móviles en recorrer reforzar la
vigilancia de la frontera norte, zona donde se encuentra ubicada la mayoría de
los pueblos por donde discurre la carretera de Bata a Ebebiyin paralela a la
linea fronteriza, en un trayecto de 230 kilometros, habiendo puntos de ella
situados a menos de quinientos metros de poblados camerunenses. En verdad, este
servicio fue por completo preventivo.
Con
posterioridad se establecieron destacamentos aislados tipo pelotón, al mando de
un sargento con un coche todo terreno, para el servicio de patrullaje. Estos
puntos independientes de la Guardia Territorial fueron Mikomeseng, a 130
kilómetros de Bata, residencia de la delegación gubernativa, con un censo de
20.000 indígenas y unos 250 europeos; Ebebiyin, segunda población en
importancia, con 30.000 indígenas y 400 europeos, cuya fuerza del destacamento
tuvo un constante servicio, por pasar los camerunenses a diario al terreno guineano
para efectuar sus transacciones comerciales; un tercer destacamento en Mongomo
de Guadalupe, teniendo parte de la demarcacion frontera con Gabon. La dotacion
de este era de un cabo y seis guardias.
Todo
servicio se prestaba con arreglo a reglamento según las ordenes del delegado
gubernativo. En cuanto a eventos extraordinarios, hasta finales de 1960 (es decir, 1969) no se registraron,
destacando tan solo una marcha de reconocimiento de quince días de duración,
con el fin de tener un conocimiento lo más exacto posible de la zona
continental. Posteriormente, una de las secciones fue concentrada en Annobón.
Por
decreto de 28 de septiembre de 1968 fue creado el mando de las Fuerzas Armadas
españolas, bajo dependencia del Comisario General. Estas Fuerzas Armadas estaban
integradas por las dos compañias móviles de la Guardia Civil que dejaban de
estar agregadas administrativamente a la Guardia Territorial, mas las unidades
de la Armada estacionadas en aquellas aguas y las fuerzas aereas establecidas
en dicho territorio. Es decir, las compañías móviles venían, en definitiva, a constituir
las Fuerzas Armadas de tierra.
El
mando del conjunto estuvo ejercido por un coronel del Ejercito; con
independencia de este, el de la Guardia Territorial, con su cuadro de
oficiales, instructores y tropa, «continuaría hasta la transmisión de poderes»
bajo la dependencia del comisario general. Las ultimas tropas españolas en
abandonar Guinea Ecuatorial serian, precisamente, las compañías móviles de
Santa Isabel y Bata, que a bordo de los transportes de Guerra «Castilla» y
«Aragón», el primero con el material pesado y el segundo con el personal,
llegaban a Las Palmas de Gran Canaria el 19 de abril de 1969, siendo portadores
de la ultima bandera española que ondeo en aquellos territorios a los que se
acababa de conceder la independencia. Después de ser saludados por el teniente
general Luis Diez Alegría, Director General del Cuerpo, este les expuso que
podían «volver a España con la satisfacción del deber cumplido».