CAPITULO:EL CAMINO AL INFIERNO

En marzo de 1976, mientras oraba en mi hogar, tuve una visita del Señor Jesucristo. Había estado orando en el espíritu varios días, cuando de momento sentí la presencia real y verdadera de Dios. Su poder y gloria llenó la casa. Y una luz brillante iluminó el cuarto donde estaba orando y un sentimiento agradable y maravilloso vino sobre mí.

Habían luces que fluían en hondas, rodando y doblándose sobre y fuera de sí. ¡Era una vista espectacular!. Luego la voz del Señor me comenzó a hablar. Él me dijo, "Soy Jesucristo, tu Señor, y quiero darte una revelación con el fin de preparar a los Santos para mi venida, y restaurarlos para mi justicia. Los poderes de las tinieblas son reales y mi juicio es verdadero.

Hija mía, te llevaré al infierno por mi espíritu y te enseñaré muchas cosas que quiero que el mundo conozca. Yo me manifestaré muchas veces a ti; sacaré tu espíritu de tu cuerpo, y te llevaré verdaderamente al infierno. Yo quiero que escribas un libro y relates las visiones y todas las cosas que te revelaré. Tu y yo juntos caminaremos el infierno. Haz un registro de esta cosas que fueron, son y están por venir. Mis palabras son verdaderas, de confianza. Yo soy el que soy, y no hay otro después de mí.

"Querido Señor", le grité, "¿qué quieres que yo haga?". Todo mi ser quería gritarle a Jesús, para reconocer su presencia. La mejor manera de describir lo que me pasó fue como que su amor vino sobre míEl a. mor que sentí fue el amor más hermoso, sereno, lleno de gozo y poder que jamás había experimentado.

Comencé a alabar a Dios. De momento quería darle toda mi vida para que la usara para así ayudar a salvar a la gente de su pecado. Sabía, por medio de su espíritu, que el estaba conmigo en el cuarto era realmente Jesús el hijo de Dios. No puedo encontrar para expresar su presencia divina. Pero yo sé, y estoy segura, que era el Señor.

"He aquí, hija mía", dijo Jesús, "te voy a llevar al infierno por mi espíritu, para que puedas hacer un registro de su realidad; para que digas a toda la tierra que el infierno es real, y para que traigas a los perdidos de las tinieblas a la luz del evangelio de Jesucristo". Instantáneamente, mi alma fue tomada de mi cuerpo. Jesús y yo ascendimos fuera de mi cuarto hacia el cielo. Yo me daba cuenta de todo lo que estaba aconteciendo a mi alrededor. Miré hacia abajo y vi a mi esposo y a mis niños dormidos en nuestro hogar.

Era como que había muerto y mi cuerpo había sido abandonado en la cama, mientras que mi espíritu iba con Jesús hacia arriba por el techo de la casa. Parecía como que todo el techo había sido enrollado hacia atrás, y yo podía ver a mi familia dormida en sus camas. Sentí el toque de Jesús mientras decía, "no temas; ellos estarán seguros". Él supo mis pensamientos

Trataré, hasta donde mis habilidades me permitan contarles paso por paso lo que vi y sentí. Algunas de las cosas no las entendí. El Señor Jesús me dijo el significado de la mayoría de ellas. Pero algunas cosas él no me las reveló.

Yo las sabía en aquel entonces, y ahora sé que estas cosas verdaderamente estaban sucediendo. Y solamente Dios me las pudo haber enseñado. Alabado sea su santo nombre. Pueblo, créame el infierno es real. Yo fui elevada allí por el espíritu muchas veces durante la preparación de este reporte.

Pronto estábamos alto en los cielos. Me di vuelta y miré a Jesús. Él estaba lleno de gloria y poder, y una gran paz emanaba de él. Él tomó mi mano y dijo, "Yo te amo, no temas, porque yo estoy contigo".

Con eso, comenzamos a subir aun mas alto dentro del cielo, y ahora podía ver la tierra desde arriba. Saliendo de ella, y esparcidas en muchos lugares habían embudos girando en vueltas hasta un punto central y regresando otra vez. Éstos se movían en las alturas de la tierra y se veían como un tipo de resorte de hierro, gigantesco y SUCIO que se movía continuamente. Ellos estaban subiendo de todas las partes de la tierra.

"¿Qué son éstos?", le pregunté al Señor Jesús al llegar cerca de uno. "Éstas son las entradas al infierno", él me dijo. "Nosotros entraremos al infierno por uno de ellos.

Inmediatamente, entramos en uno de los embudos. Por dentro se parecía a un túnel, girando alrededor y regresando otra vez como un trompo.

Una profunda oscuridad descendió sobre de nosotros, y con la oscuridad vino un olor tan terrible que me dejó sin alientos. En los lados de este túnel habían formas vivientes enterradas en las paredes - de un color gris oscuro, las formas se movieron y nos gritaron mientras pasábamos. Yo sabía sin que me lo dijeran que eran malignas.

Las formas se podían mover, pero se quedaban pegadas de las paredes. Un olor terrible salía de ellos y nos gritaban con terribles gritos. Yo sentí una fuerza maligna invisible dentro de los túneles.

A veces en la oscuridad yo podía descifrar las formas- una neblina SUCIA cubría la mayoría de ellas. "Señor, ¿Qué son éstos?", yo le pregunté mientras me agarraba fuerte de la mano de Jesús. "Estos son espíritus malignos, listos para ser escupidos en la tierra, cuando Satanás dé las órdenes"

Mientras íbamos hacia dentro del túnel, la forma maligna se rió y nos llamó. Ellos trataron de tocarnos pero no pudieron, debido al poder de Jesús. El mismo aire estaba putrificado y sucio, y solamente la presencia de Jesús me aguantó de gritar del mero horror.

Oh si, yo tenía todos mis sentidos- podía oír, oler, ver, sentir, y aún saborear la maldad en este lugar. Es más, mis sentidos se han vuelto más sensitivos y el olor sucio casi me enfermaron.

El aire estaba lleno de gritos al llegar cerca de la base del túnel. Gritos transparentes vinieron por el túnel oscuro a encontrarse con nosotros. Sonidos de toda clase llenaban el aire. Podía sentir temor, muerte y pecado en todo mi alrededor.

El peor olor que jamás había olido llenaba el aire. Era el olor de carne que se decaía, y parecía que venía de todas las direcciones. Yo jamás había sentido tanto mal o escuchado tales gritos de desespero en la tierra. Pronto iba a encontrar que éstos eran los gritos de los muertos y que el infierno estaba lleno de sus lloros.

Yo sentí una ventolera maligna, y una pequeña fuerza de succión delante de nosotros. Luces como relámpagos o punzantes penetraban la negra oscuridad y lanzaban sombras grises sobre las paredes. Yo escasamente podía ver la forma de algo delante de mí. Me eché para atrás en chock cuando me di cuenta que era una grande culebra moviéndose delante de nosotros. Según continuaba mirando, yo vi que esas feas culebras se estaban resbalando por dondequiera.

Jesús me dijo, "pronto entraremos a la pierna izquierda. Adelante vas a ver grande dolor, tristeza patéticas, y horror indescriptible. Quédate cerca de mí, y yo te daré fuerza y protección mientras pasamos por el infierno".

"Las cosas que estás por ver son una amonestación", el me dijo. "El libro que vas a escribir va a salvar muchas almas del infierno. Lo que estas viendo es real. No temas porque yo estaré contigo".

Al fin, el Señor Jesús y yo estábamos en el fondo del túnel. Entramos al infierno. Yo voy a tratar, hasta donde mis habilidades me lleven a contarles lo que vi, y lo contaré en el orden en que Dios me lo dio.

Delante de mi, hasta donde podía ver, habían objetos volando, saltando de aquí y allá. Sonidos de quejas y gritos dignos de pena llenaban el aire. Delante de mi vi una luz opaca, y comenzamos a caminar hacia ella. El camino era seco, seco como polvo. Pronto llegamos a la entrada de un pequeño y oscuro túnel.

Algunas cosas no las puedo escribir, eran demasiado horribles para describirlas. El temor en el infierno se podía hasta saborear, y yo sabía que si no fuera que andaba con Jesús no iba a poder regresar. Al escribir estas cosas, algunas de las cosas que vi no las entiendo; pero el Señor conoce todas las cosas y me ayudó a entender mucho de lo que vi.

Lector, déjenme amonestarle - no vaya a ese lugar horrible. Es un lugar horrible de tormento, dolor crucificante y tristeza eterna. Tu alma siempre estará viva. EL ALMA VIVE PARA SIEMPRE. ES EL VERDADERO TU, y tu alma irá al cielo o al infierno. Aquellos de ustedes que piensan que el infierno está aquí en la tierra, ¡es verdad, lo está!. EL INFIERNO ESTA EN EL CENTRO DE LA TIERRA, y allí hay almas en tormentos día y noche. No hay fiestas en el infierno. No hay amor. No hay compasión. No hay descanso. Solamente un lugar de increíbles dolores.

CAPITULO 2:LA PIERNA IZQUIERDA DEL INFIERNO

Un olor horrible llenaba el aire. Jesús me dijo, "En la pierna izquierda del infierno hay muchas fosas. Este túnel lleva muchas partes del infierno, pero pasaremos un tiempo primeramente en la pierna izquierda".

"Las cosas que estas por ver siempre estarán contigo. El mundo tiene que saber de la realidad del infierno. Muchos pecadores y aún mucha no creen que el infierno es real. Yo te he escogido para que le reveles estas verdades a ellos. Todas las cosas que te voy a enseñar acerca del infierno y todas las otras cosas que te enseñaré son verdades".

Jesús se me presentó en una forma de una luz brillante, más brillante que el sol. La forma de un hombre estaba en el centro de la luz. Algunas veces vi a Jesús como hombre, pero en otras ocasiones en la forma de un espíritu.

Él habló otra vez, "Hija mía, cuando yo hablo, el Padre ha hablado. El Padre y Yo somos uno. Acuérdate de amar sobre todas las cosas y a perdonarse los unos a los otros. Ven ahora, sígueme".

Mientras caminábamos, espíritus malignos huían de la presencia del Señor. "Oh Dios, Oh Dios", yo exclamé, "¿qué es lo próximo?".

Como yo declaré, yo tenía todos mis sentidos en el infierno. Todos los que están en el infierno tienen todos sus sentidos. Los míos estaban trabajando con fuerza completa. Temor había en cada lado, y peligros inexpresables estaban por doquier. Cada paso que daba era más horrible que el ya dado.

Habían puertas del tamaño de pequeña ventana, abriéndose y cerrándose ligeramente, arriba del túnel. Gritos llenaban el aire cuando muchas criaturas malignas volaban cerca de nosotros, y fuera de las puertas del infierno. Pronto estábamos en el fin del túnel. Yo estaba temblando de miedo debido al peligro y temor a nuestro alrededor.

Estaba tan agradecida por la protección de Jesús. Yo doy gracias a Dios por su grande poder para protegernos- aún en las fosas del infierno. Pero aún con este escudo de protección, yo continuaba pensando, No mi voluntad, sino la tuya sea hecha. Yo miré mi cuerpo. Por primera vez me di cuenta que estaba en forma de espíritu, Y MI FORMA ERA COMO YO ERA. Yo pensaba sobre lo que vendría después.

Jesús y yo nos salimos del túnel a un camino con anchos pedazos de tierra en cada lado. Habían fosas de fuego en todos los lugares hasta donde la vista podía ver. Las fosas eran de 4 pies de ancho y 3 pies de hondo, y en la forma de un tazón. Jesús dijo, "Hay muchas fosas como estas en la pierna izquierda del infierno. Ven, yo te enseñaré algunas de las ellas".

Yo me paré al lado de Jesús en el camino y miré dentro de una de las fosas. Azufre estaba enterrado en los lados de la fosa y brillaban como carbones calientes de fuego. En el centro de la fosa estaba un alma perdida que había muerto e ido al infierno. Fuego comenzaba desde el fondo de la fosa y subía hacia arriba y arropaba el alma perdida con flamas. En un momento el fuego se apagaba y se volvió a prender, y después con fuerte sonido pasaba otra vez sobre el alma atormentada en la fosa.

Yo miré y vi que el alma perdida en la fosa estaba enjaulada dentro de una forma de esqueleto. "Mi Señor", exclamé por lo que vi, "¿no los puedes dejar salir?". ¡Cuán terrible era esta escena!, yo pensé, ésta puede ser yo. Yo dije, "Señor, que triste es ver y saber que un alma viviente estaba en ese lugar".

Yo escuché un grito del centro de la primera fosa. Yo vi un alma en la forma de un esqueleto, gritando, "Jesús, ten misericordia". "¡Oh, Señor!", yo dije, "era la voz de una mujer. Yo la miré y quería sacarla del fuego, el verla me rompió el corazón.

La forma de un esqueleto de una mujer con un rocío sucio de color gris adentro estaba hablando con Jesús. En chock yo la escuchaba. De sus huesos colgaban pedazos de carne podridos y según se quemaba se caía en fondo de la fosa. Donde en un tiempo estuvieron colocados sus ojos ahora solamente habían huecos vacíos. Ella no tenía cabello.

El fuego comenzó en sus pies con pequeñas flamas y creció hasta subir por y sobre el cuerpo. La mujer parecía estar constantemente quemándose aún cuando las flamas eran solamente brasas. Desde muy adentro de ella venían gritos y ayes de desesperación: "Señor, Señor, ¡yo quiero salir de este lugar!".

Ella continuaba tratando de alcanzar a Jesús. Miré hacia Jesús y había mucha tristeza en su rostro.

Jesús me dijo, "Mi hija, tu estás aquí conmigo déjale saber al mundo que el pecado resulta en la muerte, que el infierno es real".

Miré a la mujer otra vez, y gusanos salían de sus huesos de su esqueleto. El fuego no le hacía daño. Jesús dijo, "ella conoce y siente esos gusanos por dentro".

"¡Dios ten misericordia!". Yo grité cuando el fuego alcanzó su altura y el horrible fuego comenzaba otra vez. Fuertes gritos y profundo sollozo estremecieron la forma del alma de esa mujer. Ella estaba perdida. No había salida.

"Jesús, ¿Porque está ella aquí?", yo pregunté en voz baja, pues tenía mucho miedo. Jesús dijo, "ven".

El camino en el cual estábamos era como un círculo, entrando adentro y afuera de estas fosas de fuego tan lejos como yo podía ver. Los gritos de los muertos vivos, llenos de quejas y feos gritos llegaban a mis oídos de todas las direcciones. Nunca había silencio en el infierno. La peste de la muerte y carne podrida flotaba espesamente en el aire.

Llegamos a la próxima fosa. Dentro de esta fosa que era del mismo tamaño de la anterior, había una forma de esqueleto. La voz de un hombre gritaba desde la cueva, diciendo, "Señor, ten misericordia de mi". No podía saber si el alma era un hombre o una mujer hasta que hablaban.

Grandes lamentos y sollozos venían de este hombre. "Jesús, lo siento mucho. Perdóname, sácame de este lugar. He estado en este lugar de tormento por años. ¡Te lo ruego, sácame de aquí!". Grandes sollozos estremecían el marco esqueletal mientras rogaba, "!Por favor, Jesús, sácame de aquí!".

Yo miré a Jesús y pude ver que él también estaba llorando. Él miró hacia arriba y dijo, "¡Mi Padre, Mi Padre, ten misericordia!. "Señor Jesús", el hombre gritó desde la fosa en fuego, "¿No he sufrido lo suficiente por mis pecados?. Han pasado 40 años desde mi muerte".

Jesús, "¡Escrito está, el justo por la fe vivirá¡". Todos los burladores e incrédulos tendrán su parte en el lago de fuego. Tú rehusaste creer la verdad. Muchas veces mis gentes fueron enviados a ti para enseñarte el camino, pero tú no los querías escuchar. Tú te reíste de ellos y rehusaste el evangelio. Aunque yo morí por ti en una cruz, tu te burlaste de mi y no te arrepentías de tus pecados.

"Mi Padre te dio muchas oportunidades para ser salvo. Si solamente hubieras escuchado". Jesús lloró.

"Yo lo sé, Señor, lo sé". gritó el hombre. Pero yo me arrepiento ahora"

"Ya es muy tarde", dijo Jesús. "El Juicio ya está determinado"

El hombre continuó, "Señor, algunas de mis gentes vienen para este lugar, porque ellos tampoco se quieren arrepentir. Por favor, Señor, déjame ir a decirle que tienen que arrepentirse de sus pecados, mientras están todavía en la tierra. Yo no quiero que ellos vengan aquí".

Jesús dijo, "Ellos tienen predicadores, maestros, ancianos - todos ministrando el evangelio. Ellos se lo dirán. Ellos también tienen la ventaja de los modernos sistemas de comunicación y muchas otras maneras para aprender de mi. Yo le he enviado obreros para que puedan creer y sean salvos. Si ellos no creen cuando escuchen el evangelio, tampoco serán persuadidos aunque alguien resucite de los muertos".

Con esto el hombre se llenó de mucha ira, y comenzó a maldecir. Palabras malignas y blasfemas salieron de él. Yo miré con horror mientras las flamas subieron y su muerta carne y podrida carne comenzó a quemarse y a caerse. Dentro de un cascarón de hombre, yo vi su alma. Esta parecía un sucio rocío gris, y llenaba la parte interna del esqueleto.

Me torné a Jesús y grité, "¡Señor, que horrible!"

Jesús dijo, "el infierno es real; el juicio es real. Mi hija, los amo tanto. Esto es solamente el comienzo de las cosas espantosas que tengo que enseñarte. Hay mucho más todavía por venir.

Dile al mundo por mi que el infierno es real; que los hombres y mujeres tienen que arrepentirse de sus pecados. Ven y sígueme. Tenemos que seguir adelante.

En la próxima fosa vi a una mujer de cuerpo pequeño que parecía tener 80 años. No puedo saber, como sabía su edad, pero lo sabía. La piel era removida de sus huesos por las continuas flamas y solamente permanecían los huesos con un alma adentro de un rocío sucio. Yo miraba mientras el fuego la quemaba. Pronto solamente quedaba los huesos y los gusanos deslizándose por dentro y el fuego no los podía quemar.

"Señor, que terrible", yo grité, "yo no sé si puedo continuar, pues esto es increíblemente horrible". Hasta donde mi vista podía ver, las almas se quemaban en las cuevas de fuego.

"Mi hija, ésta es la razón por la cual estás aquí", respondió Jesús, "Tu debes de conocer y contar la verdad acerca del infierno. ¡El cielo es real!. ¡El infierno es real!. Ven, tenemos que seguir hacia adelante".

Miré hacia atrás a la mujer. Sus gritos eran tan tristes. Mientras yo la miraba, ella juntó sus delgadas manos, como si estuviera orando. Yo no podía más que llorar. Yo estaba en forma de espíritu, y estaba llorando. Yo sabía que la gente en el infierno también sentían todas estas cosas.

Jesús conocía mis pensamientos. "Si, mi hija", él dijo, "ellos sienten. Cuando la gente viene aquí, tienen los mismos sentimientos y pensamientos como cuando estaban en la tierra. Ellos se acuerdan de sus familias y amigos y todas las veces que tuvieron oportunidades de arrepentirse, pero rehusaron hacerlo. La memoria está siempre con ellos. Si solamente hubieran creído el evangelio y se hubieran arrepentido antes que fuera demasiado tarde".

Yo miré a la vieja mujer otra vez, y esta vez noté que solamente tenía una pierna, y parecía que había agujeros que había sido barrenados en los huesos de sus caderas.

¿Qué es esto Jesús?., le pregunté. Él dijo, "Hija, mientras estaba en la tierra ella tenía cáncer y estaba en gran dolor. Le hicieron cirugía para salvar su vida. Ella fue llena de amargura sobre una cama por muchos años. Muchas de mi gente fueron a orarle y a decirle que yo podía sanarle. Ella dijo, "Dios me hizo esto", y no quise arrepentirse y creer el evangelio. Ella, aún me conoció a mi, pero al tiempo llegó a odiarme.

"Ella dijo que no necesitaba a Dios y no quería que yo la sanara. Sin embargo, aún le rogué, todavía queriéndola ayudarla, queriendo sanarla y bendecirla. Ella me tornó la espalda y me maldijo. Ella dijo que no me quería. Mi espíritu le rogó a ella. Aún después de tornar su espalda contra mí, yo todavía trataba de atraerla por mi espíritu, pero ella no quiso escuchar. Al fin murió y llegó aquí".

La mujer le gritó a Jesús:" Señor Jesús, por favor perdóname ahora. Yo siento no haberme arrepentido cuando estaba en la tierra". Con grandes sollozos le gritaba a Jesús. "¡Si solamente me hubiera arrepentido antes que fuera muy tarde!, Señor ayúdame a salir de aquí. Yo te serviré, yo seré buena. ¿No he sufrido lo suficiente?, ¿Porqué esperé hasta que fuera muy tarde?, Oh, ¿porqué esperé hasta que tu espíritu dejó de tratar conmigo?.

La tristeza se veía escrita sobre el rostro de Jesús mientras nos alejábamos. Mientras yo miraba la anciana lloraba, y después pregunté, "Señor, ¿qué es lo próximo?"

Yo sentía temor a mí alrededor. Por doquier había tristeza, gritos de dolor y una atmósfera de muerte. Jesús y yo caminamos en dolor y pena a la próxima cueva. Solamente por su fuerza podía yo continuar. Por una larga distancia podía escuchar los gritos de arrepentimiento y ruegos por el perdón de la vieja mujer. ¡Si solamente hubiera algo que yo pudiera hacer para ayudarla!, yo pensé. Pecadores, por favor no esperen hasta que el Espíritu deje de contender con ustedes.

En la próxima fosa estaba una mujer de rodilla, como si buscara algo. Su forma esqueletal también estaba llena de agujeros. Sus huesos se le salían y su vestido rasgado estaba en fuego. Su cabeza estaba calva, y solamente habían agujeros donde sus ojos y nariz debían estar. Un pequeño fuego ardía alrededor de sus pies donde estaba arrodillada, y metía las uñas en las paredes de la cueva de azufre. El fuego se agarraba de sus manos y la carne muerta caía de ella mientras escarbaba.

Tremendos sollozos la conmovían. "Oh, Señor, Oh Señor", ella gritaba. "Quiero salir de aquí". Mientras mirábamos, ella con sus pies finalmente alcanzó la parte de arriba de la fosa. Yo pensé que ella finalmente iba a poder salir, cuando un gran demonio con alas grandes que parecían estar rotas por arriba y colgaban de sus costados corrió hacia ella. Su color era marrón negro y tenía cabellos sobre toda su larga forma de cuerpo. Sus ojos estaban puestos muy adentro de su cabeza, y era del tamaño de un oso. El demonio corrió hacia la mujer y la empujó de espalda muy fuerte dentro de la cueva y el fuego. Yo miré con horror mientras ella caía. Sentí mucha pena por ella. Yo quería tomarla en mis brazos y aguantarla, pedirle a Dios que la sanara y la sacara de aquel lugar. Jesús conoció mis pensamientos y dijo: "Mi hija, el juicio ha sido determinado. Dios ha hablado. Aún cuando era una niña, la llamé y la llamé para que se arrepienta y me sirviera. Cuando ella tenía 16 años, yo vine a ella y le dije, yo te amo. Dame tu vida, y ven y sígueme, porque te he llamado con un propósito especial. La llamé por toda su vida, pero ella no me escuchó, ella dijo: "Un día te serviré. Yo no tengo tiempo para ti ahora. No tengo tiempo, tengo que gozar la vida. No tengo tiempo para servirte Jesús, lo haré mañana. El mañana nunca llegó, pues esperó muy tarde".

La mujer le gritó a Jesús, "Mi alma está verdaderamente en tormento. No hay salida. Yo sé que quería el mundo en vez de ti, Señor. Yo quería riquezas, fama y fortuna, y lo conseguí. Yo podía comprar todo lo que deseaba; yo era mi propio jefe. Yo era la más hermosa y la mujer mejor vestida de mi tiempo. Y tenía riquezas, fama y fortuna, pero encontré que no me las pude llevar al morir. Oh, Señor el infierno es horrible. No tengo descanso día y noche. Estoy siempre en dolor y tormento. Ayúdame Señor", gritó ella.

La mujer miró a Jesús con muchos deseos y dijo, "Mi dulce Señor, ¡Si solamente te hubiera escuchado!, yo lo sentiré para siempre. Yo planeaba servirte un día- cuando estuviera lista. Yo pensé que tú siempre me estarías esperando, ¡pero que equivocada estaba!.

Debido a mi belleza, yo era una de las mujeres más buscada de mi tiempo. Yo sabía que Dios me llamaba a arrepentirme. Toda mi vida me atraía con cuerdas de amor y pensé que yo podía usar a Dios como usaba a todos los demás. El siempre estaría esperando. ¡Oh si, yo usé a Dios!. Él trataba tanto para conseguir que yo le sirviera, y todo el tiempo yo pensé que no lo necesitaba. ¡Oh que equivocada estaba!, Satanás comenzó a usarme, y comencé a servirle a Satanás más y más. Al final lo amaba más que a Dios. Yo amaba el pecar y no me quería tornar a Dios".

"Satanás usó mi belleza y mi dinero, y todos mis pensamientos estaban puestos en todo el poder que él me daría. Aún así, Dios continuaba llamándome, pero yo pensé, `tengo el mañana u otro día. Y un día mientras viajaba en un auto, mi chofer chocó contra una casa y fui muerta. Señor, por favor, déjame salir". Según hablaba, sus delgadas manos y brazos se extendieron hacia Jesús mientras las flamas continuaban quemándola.

Jesús dijo, "El juicio ha sido determinado". Las lágrimas corrían por sus mejillas según nos movíamos a la otra fosa. Yo lloraba por dentro debido a los horrores del infierno. "Señor Jesús", yo grité, "El tormento es muy real. Cuando un alma viene a este lugar, no hay esperanza, vida o amor. El infierno es demasiado real". No hay salida, yo pensé. Ella tiene que quemarse para siempre en estas flamas.

"El tiempo se está acabando", dijo Jesús, "Nosotros regresaremos mañana".

Amigo, si estás viviendo en pecado, por favor arrepiéntete. Si habías nacido de nuevo y le distes la espalda a Dios, arrepiéntete y retorna a Él ahora mismo. Vive una vida buena y afírmate en la verdad. Despierta antes que sea muy tarde y vivirás para siempre con el señor en el cielo.

Jesús habló otra vez, "El infierno tiene un cuerpo, como una forma humana, acostado de espalda en el centro de la tierra. El infierno está moldeado como un cuerpo humano- muy grande y con muchos cuartos de tormento.

"Acuérdate de decirle a la gente de la tierra que el infierno es real. Millones de almas perdidas están aquí, y más llegan cada día. El Día del Gran Juicio, la muerte y el infierno serán lanzados en el lago de fuego; y esa será la segunda muerte".

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